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Esperar

mayo 09, 2011


Esperar no es tan terrible como morir,
lo sé, pero es un más dañino,
asfixia la vida.
Los periódicos son como la literatura
de los colegas, todos utilizan
el mismo diccionario. El cine
me aburre, debo llamar a la pastoral
o al servicio meteorológico.
Qué dice el horóscopo? Pero todavía
no conozco tu signo del zodiaco y creo
mientras tanto, sólo en el momento
de verte. Quizá la tierra decida esta noche
nuestro final y los lobos lloren con
los corderos y un ángel picado de viruela
ocupe el lugar de dios
y sople el ultimo blues,
quizá seas la última mujer,
quizá sólo nos sueño,
quizá el amor sea sólo una ocurrencia,
para acortar la espera, quizá
el alma sea sólo una estación
y si perdemos la vida,
esperamos simplemente el siguiente tren,
la muerte. Pero esto no está ni aquí
ni allá: escucho tus pasos
en la calle, escucho la calle,
cómo tiembla, yo también tiemblo, me paro
junto a la puerta y abro la puerta y la casa
se incendia y tu atraviesas las llamas
hacia mi,
me quemo.

*Tílulo original: Warten (Munich, 13.7.1979) en "Gedichte aus dem Nachlaß", Trotzki, Goethe und das Glück - Gesammelte Gedichte und Songtexte, Diogenes, 2009.

Bandera Roja

agosto 12, 2009



Un hombre mayor con gorra
cruza en su silla de ruedas
el Checkpoint Charlie
y rueda en silencio
hacia el ocaso marrón
de la calle Wilhelm.

Esta es la zona de la muerte de los viejos
dioses, que desprecian la dignidad humana,
¿festeja aquí el absurdo
su triunfo final?
O camina simplemente
el sentido de la historia
a partir de esa lógica:
¿para cambiar a la gente
hay que encerrarla?

La imaginación al poder, ¡seguro!
Bonita palabra. ¿También pensaron en
la imaginación del carcelero?
Una bandera sangra
sobre la arenisca de
esta arena
una impresión agobiante:

¿Quién conoce todavía
el nombre de los matadores?
¿de dónde venían los toros?
Cuando estuvieron satisfechos,
¿fueron felices los pueblos?
¿en general necesitan felicidad los pueblos?
¿qué hacen con
la imaginación?

Esta Alemania, mi país:
Expresionismo, Auschwitz,
el Muro. ¿Dónde estaban
los poetas,
cuando los filósofos
mezclaron el cemento?

Absurdo talvez, pero yo también
pertenezco aquí.
Mis manos
reposan tranquilas sobre la madera
muerta de la torre de vigilancia, en frente
rueda el viejo de la silla
debajo de la bandera roja
rumbo a la plaza Thälmann.

Viejo, me escucho gritar,
¡uno no puede encerrar a nadie
si no tiene nada!

Viejo, escucho rodar la respuesta
alejándose de los muros de la ciudad,
¡todas las naciones
son cárceles!

¡Por supuesto! Saludo
el alma de los anarquistas
y me largo
de vuelta a mi
arena.


en Trozki, Goethe und das Glück, Munich, 1979. Traducción RM.

13.7.63®

agosto 08, 2009

Querida mamá, querido papá,
estoy plenamente conciente de la reacción que va a desencadenar esta carta; a lo largo de los meses en los que fue madurando, de alguna manera, lo que tengo que decirles, tuve tiempo suficiente para hacerme un cuadro de lo que iba a suceder.
(…)
Se que mi padre sabe y está convencido que he viajado a Londres solo para vagabundear y por Stella.
Esa suposición es falsa y en mi opinión sería peligroso emperrarse en ella. Es verdad que pueden obligarme con acciones legales a quedarme con ustedes en Frankfurt dos años más, pero tienen que estar seguros que apenas tenga la oportunidad, volveré a hacer lo hecho. Poco a poco me vuelvo insensible a las opiniones que tengan otros sobre mí, también a las suyas (ya que sé que mi padre piensa que soy un inútil, un inservible y un perdedor, en lo que, visto desde su perspectiva, está en toda la razón.) Soy feliz en mi vida, así sin demasiado dinero, sin comidas calientes u otro tipo de lujos. Podría estar en cualquier lugar en donde yo pudiera vivir para mí y no para otras personas. ¿Tengo que hacer algo que odio, sólo por amor a ustedes? Esos tiempos se acabaron.
No pienso ir bajo ningún concepto (no pueden obligarme) más al colegio. Quiero, como aquí, escribir mucho y mientras no pueda alimentarme de eso (de verdad que no necesito mucho, lo noto con alegría) trabajaré en cualquier cosa.
(…)
¿Por qué no pueden dejarme vivir como yo quiero? ¿Por qué no me dejan hacerme responsable de mi futuro? Acaso papá no se convirtió en un pintor, a pesar de que seguramente sus padres tenían otros planes para él. ¿Acaso no hizo él lo que quiso? ¿Y tú mamá? Se los suplico déjenme hacer lo que yo quiera, correr el riesgo.
(…)
Si me obligan a volver inmediatamente con la policía, tienen que tener la seguridad de que cuando tenga la oportunidad volveré a hacer lo mismo y cuando cumpla 21 años, no tendré ningún trato con ustedes.
Me da mucha pena arruinarles las vacaciones, sobre todo a mamá. No pude hacerlo de otra manera.
Si me escriben, conste que confío que ustedes no harán uso de otros métodos, háganlo por favor a la lista de correos en la Victoria Station Post office, London W1, porque me voy al campo por un par de días (Londres es terrible) a buscar un cuarto barato.
Espero que les vaya bien, por su propio interés, crean en todo lo que he escrito. Pronto les mandaré otra carta. Por favor no hagan que tenga que odiarlos.


Su Jörg








® „Ich habe eine Mordswut”, la correspondencia personal entre el poeta alemán Jörg Fauser (1944-1987) y sus padres. Editorial Paria; Frankfurt, 1993.

Ich habe eine Mordswut

julio 27, 2009

Frankfurt- Romerstadt

el 12.5.56®

Querido papi!
Tus postales son muy lindas. Lastimosamente no es correcta la vista del Louvre, pero de todas maneras es bonita. Voy a colgar ambas. Leo en este momento "Aníbal" de Mirko Jelusich. Los cártagos (Aníbal, su padre, el hermano, etc., etc.) son enaltecidos, los romanos difamados sin vergüenza. ¡Eran rígidos y de madera y su idioma era siseado y martillante! Tengo una rabia de muerte. Me encantaría escribirle al escritor: ¡siseado y martillante! Pero no hay que perder los nervios. Al final de cuentas yo conozco el latín, lo que no podría asegurar del autor, porque si lo supiera ¡no escribiría estas sandeces!.

Con muchos saludos

Tu Jörg







® así empieza el libro „Ich habe eine Mordswut”, contiene la correspondencia personal entre el poeta alemánJörg Fauser (1944-1987) y sus padres. En esta etiqueta iré traduciendo una selección de textos escogidos. Espero que les guste conocer más de cerca a uno de las voces menos reconocidas de la República Federal Alemana, pero más interesantes en la segunda mitad del Siglo XX. Lastimosamente su obra practicamente no está traducida al Español.

Trotzki, Goethe y la Felicidad

mayo 29, 2009



No acababa de bajarme del caballo ,
cuando tropecé con la siguiente trampa:
la revolución.

La revolución se llamaba Louise,
tenía unas caderas increíblemente menudas,
ojos centellantes, cabello negro
en bandolera, venía de París
y era trotskista.

Vivíamos en una de las casas
ocupadas, éramos capaces de
contenernos, creímos que
era amor, y yo discurseaba
cuando había que discursear,
agitaba banderas, cuando había que
agitar banderas y
desayunaba
contra todas las enseñanzas
del Gran Comité
en la cama
con una botella de Vermut
en una simpática decadencia.

Está es la felicidad, pensé.

Louise esta es la felicidad, dije
Porque no dejamos estar
la revolución
los discursos sin sentido y las banderas
y las discusiones interminables
sobre las fábricas de Shangai,
busquemonos algún ángulo tranquilo
donde pueda tomar mi cerveza en paz
escribiendo de vez en cuando algún poema
et du reste l´amour?

¿Y Trotski ? gritó Louise
¿y los compañeros en la cárcel?
tu felicidad burguesa, ¡pah! Cerveza
y poemas, mientras se organiza
¡la revolución!

A partir de ahí, comenzó a salir todo mal. Cuando
llegué borracho con otra,
Louise se abalanzó sobre mi
con un cuchillo. Después comenzó
a mezclarse en un grupo feminista y yo
tuve que tomar lo que venia:
la mayoría de las veces cerveza y otras
a alguna estudiante neurótica, y después
ni si quiera eso, después
me echaron
y tuve que mandarme a cambiar.

Todo esto pasó hace muchos años, pero
recientemente encontré a una muchacha que
todavía frecuenta esos círculos
y le pregunte por Louise

Louise, dijo la muchacha-
está de vuelta en París.
¿está en el Comité Central? Pregunté
I wo, respondió la muchacha, se caso
con algún hijo de investigador de Goethe.

Esa noche bebí hasta mezclarlo todo.
bebí como un suicida, pero ayer
cuando pasé por delante de la casa- se
ve bastante hecha polvo,
déjà vu total-
pensé, bueno,
quizá hayas tenido realmente suerte

en Trozki, Goethe und das Glück, Munich, 1979. Traducción RM.
 
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