"soy boliviana en Berlín, o sea extra comunitaria, en un momento en el que ser inmigrante es lo más cerca que se está de ser/ estar haciendo algo ilegal, si uno camina por la calle, es negrita, no tiene plata y es propietaria de un pasaporte hecho a mano. Te dan unas paranoias: 25.000 personas acaban de cruzar el charco y yo parezco de cualquier parte. Una de las principales fuentes de ingreso y de las más efectivas que tiene mi país son las remesas que mandan los inmigrantes, también desde aquí. Así que: si mi embajada no sirve de nada... que se la ahorren! Que inviertan la plata en el Bono Juancito Pinto o que de una vez se respete la carrera diplomática o por lo menos, ya de última, se escoja consecuentemente a gente que efectivamente pueda servir al país y a los ciudadanos del país. Eso para mi sería revolucionario!
Buuu... el partido me la suda! Quiero una revolución sin Führer, que necesite tenerla más grande... Un Movimiento sin Miedo (www.msm.bo)... y a la mierda!"
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Soy una rebelde en Bengasi!
marzo 23, 2011

A los 16 años terminé en un colegio de quinta en el centro de la ciudad de La Paz y me pasó una cosa muy extraña. En realidad nos pasó a todos los que nos encontramos en el San Patricio el 93. No sé si alguien más se acuerda, pero ahí estaba el profesor de historia. Ya no sé su nombre, tampoco puedo decir que me haya caído particularmente bien. Era un señor gordo y bajito, muy blanco, que se ponía rojo hasta el morado y de vez en cuando tenía ataques de gritos.
Nunca olvidare su introducción a la geopolítica a partir de la guerra de Yom Kipur. Quizá porque era la primera vez que en la escuela me hablaban de países tan lejanos, aunque lo más probable es que lo que me haya marcado fuera que, la misma persona que afirmaba no creer en dios, incluyera en su análisis de cuadros una tabla de verdad tan implacable. Casi fanática, que yo sólo conocía de los curas. Así había resuelto él ideológicamente su posición moral frente al ejercicio de la violencia. Porque en su opinión, era fundamental que a partir de la propia conciencia se respondiera a la necesidad de decidir sobre la vida de los otros. En el fondo en eso consistía ser de derecha o de izquierda y tarde o temprano la historia siempre nos pone ante la disyuntiva de tener que decidir. Entonces hay que tener una opinión y ser valientes.
Recién ahora soy consciente de que esa fue mi modesta introducción a Sartre y personalmente no creo que sea posible abrazar ninguna corriente coerentemente, sin elaborar una tabla de verdad consecuente con nuestra conciencia. Libertad, igualdad, fraternidad esas siguen siendo las palabras que mejor definen la conciencia colectiva de la comunidad imaginara a la que pertenezco y que aspira, según yo entiendo, a que se juzgue con ecuanimidad. Eso es para mi ser de izquierda en pleno siglo XXI. Para mi la revolución consiste en crear un marco legal que se respete y que garantice una convivencia armoniosa. Toda ideología incluye una doctrina. Una armazón que la va refiriendo a sus antecesoras, hasta el principio de los tiempos. Yo creo en la justicia y en el derecho a la vida y a la autodeterminación del sujeto.
¿Por eso soy de izquierda? Si, yo creo que sí. Porque a estas alturas por encima de mi fe en el sujeto, no hay ni un dios ni una patria ni un sexo ni chinga su madre. Soy de izquierda porque creo que el ser humano es libre y que su dignidad es inalienable y pienso que el bienestar de las personas en general, debe ser más importante que los beneficios individuales. Así pués, justifico el uso de la violencia en determinadas ocasiones, porque soy capaz de reconocer en el tiempo, que hay luchas que sólo pueden ganarse con las armas y creo como Sartre que, más allá de que las ideas que acompañan muchas de las decisiones de instituciones como las Naciones Unidas sean imperialistas, osea más allá de que sean capitalistas, ejemonistas y burguesas, las intenciones con las que fueron creadas dichas instituciones no son asesinas. Todo lo contrario, surgen de la necesidad de organizar al mundo frente a la amenaza del nazismo. Al menos en teoría y aunque desde su fundación la ONU no haya sido todo lo eficaz que debiera, quiero creer que la Guerra de Irak de 2003 también aquí marcó un hito.
Quiero creer que fue el principio de un cambio del orden en el mundo, de un giro importante en la historia de la administración de la sociedad de naciones. La razón por la que un Barak Obama es posible, fue porque un Busch Jr marchó contra Sadam, en contra del propio pueblo irakí y sin el respaldo de las Naciones Unidas. La Guerra de Irak fue producto del abuso de poder y según las leyes internacionales y los convenios que han firmado 192 naciones en el mundo, es posible que algún día Georg Busch Jr tenga que enfrentarse a un tribunal internacional.
Aunque suene anecdotico, podemos juzgarlo. Al menos hemos conseguido un marco de referencia, que nos permite decidir en común sobre lo que consideramos que es justo. De nosotros depende exigir que se cumplan las leyes. A eso debería aspirar el arbitraje y es precisamente eso lo que intenta conseguir el escudo aéreo sobre Libia. No invadir el país.
Según yo entiendo, la izquierda debería luchar para que se establezcan condiciones justas y claras de convivencia entre las personas. La verdadera revolución es dejar de defender las prerrogativas económicas de los fuertes y apoyar en cambio la libertad de la gente. Un gobierno que tiene que atacar a su propia población con el ejercito para sostenerse en el poder, no es es un gobierno legítimo y yo no entiendo a la izquierda occidental actualmente. En realidad empiezo a preguntarme si soy de izquierda realmente.
Me siento más bien como una extraterrestre y la idea de que el socialismo del siglo XXI esté dispuesto a darle asilo político a Gaddafi, hace que se me paren los pelos de punta. Porque para mi es igual a declarar abiertamente su adhesión al totalitarismo. No es más que un gesto simbólico de respeto a la verticalidad, a la brutalidad, a la intrancigencia que conocemos los pueblos latinoamericanos de los milicos. Sólo Pinochet fue capaz de soltar a los aviones contra su propia gente y quién entiende a Izquierda Unida en España o la reacción en Alemania. Quién entiende a todos los intelectuales que estuvieron viendo las fotos del desastre del Japón mientras llegaban los sicarios a Libia, pensando exclusivamente en su futuro artificialmente ecológico a 200 años plazo. ¿Cuántos muertos puede soportar la voluntad humana?
En Europa sabemos que en Libia, Gaddafi está asesinando a su gente. El Mediterráneo es un pañuelo. Las patrullas navales de la Unión Europea hacen horas extras en las costas italianas hace meses. Quiero que alguien me explique en este momento: ¿cuál es la diferencia entre un inmigrante ilegal y un refugiado de guerra? Porque no la entiendo y no entiendo a la izquierda alemana. Es esquizofrénica o liviana o demasiado concienciada con el medio ambiente, tanto que es incapaz de reaccionar ahora, en este instante ante la barbarie, como si no conociera su propia historia. En Berlín le doy la razón a Joschka Fischer, líder histórico de los verdes, que dijo ayer lo que deberían haber dicho todos los que se dicen así mismos de izquierda, más allá de los matices ideológicos: „No es posible festejar la revolución egipcia y abstenerse en Libia“. ¿Cuantos muertos puede soportar la voluntad humana?
A veces cuando en Berlín, sentada en mi cocina escucho las noticias de mi país, siento miedo. Al menos por la angustia que me transmiten las voces en la radio, a veces pienso que es posible que llegue el momento en el que seamos capaces de romper el pacto tácito que nos mantiene unidos a pesar de todas nuestras diferencias. Entonces dudo más que nunca si soy, como yo considero, efectivamente una boliviana de izquierda. Ya que la verdad es que si las cosas se ponen feas, yo sería la primera en pedir que nos intervengan, que nos detengan, que nos impidan hacernos daño mutuamente. En realidad el principal problema ético que tengo con el gobierno revolucionario del MAS en Bolivia es que en mi opinión, no garantiza ni quiere garantizar condiciones legales claras de convivencia, prefiere el uso de la autoridad, y yo creo en el cambio si, pero ante la primera evidencia del asesinato, espero que las personas que creen efectivamente en la igualdad entre los seres humanos, estén dispuestas a matar si es necesario, por conseguir que se mantenga la democracia y se respeten los derechos humanos de todos los ciudadanos.
Frente al totalitarismo y a la brutalidad, ahora sólo puedo decir lo que pienso de los milicos en los años setenta en mi país o lo que siento cuando leo sobre los nazis, los facistas: ¡Nunca más! Mi solidaridad sigue estando del lado de los que luchan por la libertad. Soy una rebelde en Bengasi y ¡Gaddafi no pasara! Para mi eso es La Internacional, sino la izquierda como una alternativa global pierde por completo su sentido.
Imagen extraida de:http://www.terra.com.co/noticias/articulo/html/acu40624-miles-de-personas-huyen-de-bengasi-bastion-rebelde-en-libia.htm
Nicotina
febrero 19, 2011
Quiero fumar y esta no es una apología al humo, sino un acto silvestre de independencia. Un derecho, como la masturbación. Quiero fumarme un pitillo tomando un espresso después de comer, en un lugar caliente. Quiero fumarme un cigarrillo caminando por el parque, viendo las vidrieras en la calle, bebiendo una birra en un club. Después de hacer el amor, mientras acaricio la espalda de mi amante o cuando lo veo dormir y el silencio de su rostro plácido y sofocado, convierte la braza y las volutas ascendentes en ternura.
No podría amar a un hombre que no me dejara fumar, aunque solo fuera de vez en cuando en la cama. Seguramente lo primero que haré antes que nada, si alguna vez me entero que seré madre, sera encender un cigarrillo como mi hermana. El último antes de una larga pausa y luego, como mi madre volveré a fumar apenas vuelva al trabajo y no quiero dejar de fumar antes de dormir, cuando leo las últimas hojas de un libro especial. De uno de esos que te quitan el sueño y que con los años son cada vez más escasos.
Quiero fumar como mi abuelo, sentada al escritorio y frente a la máquina de escribir mientras aguante, sosteniendo el pucho en la comisura de los labios y algún día tener los dedos realmente amarillos. Que las yemas sean como el papel viejo y mi cuerpo envejezca naturalmente. Morirme a los seteintaipico, en pleno uso de mis facultades mentales, después de haber escogido con atención cada día a dónde me llevan mis actos.
El suicidio literal, como acto y como idea, y ese otro mesurado, que abrazamos cotidianamente en nuestros hábitos, son lo que nos hacen ser independientes de dios. Saber que voy a morir y decidir libremente como quiero hacerlo, me hace un individuo libre y soberano que vive en el paraíso, independientemente del país. El protofacismo bio-politicamente correcto es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.
No podría amar a un hombre que no me dejara fumar, aunque solo fuera de vez en cuando en la cama. Seguramente lo primero que haré antes que nada, si alguna vez me entero que seré madre, sera encender un cigarrillo como mi hermana. El último antes de una larga pausa y luego, como mi madre volveré a fumar apenas vuelva al trabajo y no quiero dejar de fumar antes de dormir, cuando leo las últimas hojas de un libro especial. De uno de esos que te quitan el sueño y que con los años son cada vez más escasos.
Quiero fumar como mi abuelo, sentada al escritorio y frente a la máquina de escribir mientras aguante, sosteniendo el pucho en la comisura de los labios y algún día tener los dedos realmente amarillos. Que las yemas sean como el papel viejo y mi cuerpo envejezca naturalmente. Morirme a los seteintaipico, en pleno uso de mis facultades mentales, después de haber escogido con atención cada día a dónde me llevan mis actos.
El suicidio literal, como acto y como idea, y ese otro mesurado, que abrazamos cotidianamente en nuestros hábitos, son lo que nos hacen ser independientes de dios. Saber que voy a morir y decidir libremente como quiero hacerlo, me hace un individuo libre y soberano que vive en el paraíso, independientemente del país. El protofacismo bio-politicamente correcto es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.
"jedem Abend ein Gedicht"
febrero 05, 2011
Der 27 Juli letztes Jahres war ein Dienstag. An einem Tag wie diesem kam ich vor dreizehn Jahren in Berlin an. Es war im Sommer und ich dachte in 2010 alle Monate daran. Inzwischen ist es ein wahrer Jahrestag geworden, der Tag meiner Heiligen nach Tradition der Spanier, die ihre Kinder nach der Heiligen nennen, an deren Tag sie geboren werden. Ich suche in Google und finde 22 Möglichkeiten. Wenn ich gläubig wäre, müsste ich mir als Namen ein Pseudonym wie Antusa, Bartolda oder Celestina einfallen lassen. Wobei der offizielle Name ist Pantaleon, ein Märtyrer aus dem dreizehnten Jahrhundert. Der Name ist griechisch und bedeutet: "der mann, der über alles herrscht, was geschrieben steht". Es geht darum und warum denn dann nicht: Rery Pantaleona, die bin ich und fange an zu erzählen.
Das erste Mal, als ich eine kurze Erzählung von Borges las, war ich 18. Ich habe noch das Buch, oder die Bücher: Zwei Bände mit den gesamten Ausgaben, vom EMECE in Mexico 1989 veröffentlicht. Ich liebe diese Bücher und seit dem ich sie habe, schleppe ich sie überall hin mit. Ich habe sie nie geliehen und wenn ich mich auf die Flucht mache, sind sie die ersten Objekte, die in meinem Rucksack Platz nehmen. Sie sind mein kostbarstes Eigentum und mir so nah, dass wenn ich nicht mehr weiß, wo oben und unten ist und ich dringend nach Hause zurück müsste, weil ein sicherer Spiegel Not täte, es meistens reicht zum Buchregal zu gehen. Ohne Georgie hätte Pantaleona nie existiert. Meine Odyssee wurde im "Spiegel des Rätsels" erdacht und hat sich als bescheidender Remix von Gullivers Reisen mit einer Dosis schwarze Humor und einem Hauch von Krimi entsponnen.
An 2010 beunruhigte mich, dass es eine runde Zahl ist: Wirkungsstark - der Schluss des ersten Jahrzehnts des XXI Jahrhunderts. Ich habe diese Befürchtung: Ab dieses Jahr wird meine Geschichte endgültig eine des letzten Jahrhunderts sein, daher mache ich den Schritt es mit Deutsch zu versuchen. Jedes Mal, wenn ich den Blick über meiner Tastatur erhebe, sehe ich den Band "Bolivien in seinem ersten Jahrhundert Unabhängigkeit", den ich besitze. An der Größe des Buches und wegen seines Gewichtes merkt man den Verfolgungswahn einer Gesellschaft in den 25 Minuten ihrer Glanzzeit. Es ist in den wenigen Jahren entstanden, die Bolivien als Großmacht in Südamerika galt. Es ist der Crash des Hochmuts der Grille jener, die an Zivilisation wie im Westen glaubten, kartoniert in handgearbeitetem Leder und gedruckt auf das beste Papier. Ich habe das Buch seit 2005: Eines von tausend Exemplaren. Die stolze Besitzerin dieses fünf Kilo schweren Teils der Geschichte zu sein, hat mich in Laufe der Zeit zu einer prekären Sesshaftigkeit gezwungen. Seit 2008 ist mein Ziel, nicht mehr als einen Kubikmeter Eigentum zu haben. Das mindest Notwendige bei einem Umzug per Schiff und die 400 Euro, die ich immer geliehen bekommen werde.
Nach der Kabbala addiert und subtrahiert - ich bin längst keine Expertin -war 2010 ein Jahr der Zwölf: Das heißt von Apostolat und Verbreitung. Die Nummer Dreizehn an sich - all die Jahre, die ich in Deutschland bin - bedeutet ein Jahr von Tod und Wiedergeburt, von tief greifender Verwandlung und Umwandlung. Sie entspricht auch der Anzahl der eingeladenen Gäste im Abendmahl. Ich bin letzten Dezember 33 Jahre alt geworden, wahrscheinlich habe ich alle diese Verbindungen festgestellt, weil eine Verrückte den Papst am Heiligabend vorletzten Jahres gestürzt hat. Am 25. Dezember 2009 verkauften alle Zeitungsständer in Madrid diese Nachrichten neben einer billigen Ausgabe von "Die permanente Revolution" von Trotzki.
Ich bin geboren in einem Jahr der Neun, der Nummer, die über die neunte Sphäre regiert, der des Sexes und sexuellen Verwandlung. Ich nutze meinem Schnurrbart seit Mitte 2009, noch bevor ich das wusste. Das Buch, an dem ich seit zwei Jahren arbeite, beschäftigt sich genau mit diesem Thema. Ich versuche dabei ein Selbstportrait: Die Frau hinter der Frau, die eine andere Frau träumte und warum viele Bücher, die man als männliche Literatur bezeichnen könnte, so wichtig für die Wahrnehmung meiner Menschenrechte sind. Ich bin ein leichtes Mädchen, in viele Hinsichten und ich habe 2007 angefangen, an dem Buch zu arbeiten, auch ein Jahr der Neun, als ich als Aufpasser einer Kunstausstellung am Potsdamer Platz arbeitete. Es handelte sich um einen heimtückischen Sonderverkauf von einer sehr renommierten Kunstgalerie. Ihre Hauptattraktion waren Arbeiten der erotischen Werke von Georg Grosz. Wir arbeiteten in 12-stündigen Schichten. Es gab zwei Sorten von Arbeitern: Die brotlosen Künstler und die Bodybuilder, die sich um die Sicherheit zu kümmern hatten, aber vor allem darum, die Anderen zu foltern. Das war auch im Sommer, der Blick hing über Stunden an einem Bild, alle Bilder gehörten zum Expressionismus, der Schwerpunkt waren die Jahren zwischen den Kriegen und späte Arbeiten mancher Überlebender. Viel Schmerz und Ironie, Sarkasmus, Sadismus und Schönheit. In der Pausen war die einzige stille Ecke unten ein Wachturm der DDR, von Touristen verlassen , in der Ema- Berger- Str. Dort habe ich Bataille kennen gelernt, dort habe ich Bakunin und Sartre gelesen und da traf ich auch auf Jörg Fauser, dann hat es bei mir angefangen mit dem Fieber und der Kraft, nur von "jedem Abend ein Gedicht" zu leben und irgendwie war da auf einmal tiefer Frieden mit Deutschland. Viele der Ideen, die den letzten 27. Juli begleiteten, nahmen dort endgültig Form an. Als hätte ich dabei meine Staatsangehörigkeit mühsam ergattert und wäre mein falsches Deutsch jetzt Bestandteil meiner Haut, ein Teil des Schicksals, genau wie bei allen anderen Arbeitern - Inländern und Ausländern - damals um mich: Ein seltsam zeitloses, ein ortloses Gefühl.
Dieses 2010 von Tod und Verwandlung hat mir bestätigt, dass die wahre Revolution nur individuell sein kann. Vielleicht sind deswegen die zwei großen politischen Attentate, die sich unsere Kultur seit 2009 erlaubt hat, von psychisch Kranken verübt worden. Das blutende Gesicht von Berlusconi kann man nur als surrealistisch bezeichnen. Es gab Zeiten, in denen, was wir heute als verrückt bezeichnen würden, anders wahrgenommen wurde. Wissenschaft ist nur eine Gattung mehr der Fiktion, wie Borges sagt und Verrückte sind nur diejenigen, die ihr eigenes Leben nie in Frage stellen, die wortlos eine soziale Schicht annehmen und ihrer Erziehung blind folgen: Diejenigen, die bequeme Texte schreiben über ihr eigenes bequemes Dasein.
Nein ich wollte nie so ein barockes Leben führen, ich habe eine Vorliebe für Matrosentexte und verrauchte Kneipen, für reißende Romanen, wie die von Joseph Conrad, Schicksal bestimmende Ereignisse und Epen, ich liebe Mythen und die Abenteuer von El Corto Maltes, wahrscheinlich nichts Anderes, als das Übliche in der transkulturellen Fiktion, nach der ich mich bewege, wo das politisch Korrekte ständig an seine Grenzen stößt und sich tagtäglich die Sprache ändert. Von Borges weiß ich, dass Alles einen heimlichen Grund des Daseins hat: Mystisch und oft umfassend. Man schreibt, weil man es machen muss. Ohne wenn und aber und ohne eine goldene Zukunft. Meine Heimat ist in erster Linie die meines natürlich entstandenen Glaubens, ziemlich egal in welcher Sprache.
bei lauter niemand
Das erste Mal, als ich eine kurze Erzählung von Borges las, war ich 18. Ich habe noch das Buch, oder die Bücher: Zwei Bände mit den gesamten Ausgaben, vom EMECE in Mexico 1989 veröffentlicht. Ich liebe diese Bücher und seit dem ich sie habe, schleppe ich sie überall hin mit. Ich habe sie nie geliehen und wenn ich mich auf die Flucht mache, sind sie die ersten Objekte, die in meinem Rucksack Platz nehmen. Sie sind mein kostbarstes Eigentum und mir so nah, dass wenn ich nicht mehr weiß, wo oben und unten ist und ich dringend nach Hause zurück müsste, weil ein sicherer Spiegel Not täte, es meistens reicht zum Buchregal zu gehen. Ohne Georgie hätte Pantaleona nie existiert. Meine Odyssee wurde im "Spiegel des Rätsels" erdacht und hat sich als bescheidender Remix von Gullivers Reisen mit einer Dosis schwarze Humor und einem Hauch von Krimi entsponnen.
An 2010 beunruhigte mich, dass es eine runde Zahl ist: Wirkungsstark - der Schluss des ersten Jahrzehnts des XXI Jahrhunderts. Ich habe diese Befürchtung: Ab dieses Jahr wird meine Geschichte endgültig eine des letzten Jahrhunderts sein, daher mache ich den Schritt es mit Deutsch zu versuchen. Jedes Mal, wenn ich den Blick über meiner Tastatur erhebe, sehe ich den Band "Bolivien in seinem ersten Jahrhundert Unabhängigkeit", den ich besitze. An der Größe des Buches und wegen seines Gewichtes merkt man den Verfolgungswahn einer Gesellschaft in den 25 Minuten ihrer Glanzzeit. Es ist in den wenigen Jahren entstanden, die Bolivien als Großmacht in Südamerika galt. Es ist der Crash des Hochmuts der Grille jener, die an Zivilisation wie im Westen glaubten, kartoniert in handgearbeitetem Leder und gedruckt auf das beste Papier. Ich habe das Buch seit 2005: Eines von tausend Exemplaren. Die stolze Besitzerin dieses fünf Kilo schweren Teils der Geschichte zu sein, hat mich in Laufe der Zeit zu einer prekären Sesshaftigkeit gezwungen. Seit 2008 ist mein Ziel, nicht mehr als einen Kubikmeter Eigentum zu haben. Das mindest Notwendige bei einem Umzug per Schiff und die 400 Euro, die ich immer geliehen bekommen werde.
Nach der Kabbala addiert und subtrahiert - ich bin längst keine Expertin -war 2010 ein Jahr der Zwölf: Das heißt von Apostolat und Verbreitung. Die Nummer Dreizehn an sich - all die Jahre, die ich in Deutschland bin - bedeutet ein Jahr von Tod und Wiedergeburt, von tief greifender Verwandlung und Umwandlung. Sie entspricht auch der Anzahl der eingeladenen Gäste im Abendmahl. Ich bin letzten Dezember 33 Jahre alt geworden, wahrscheinlich habe ich alle diese Verbindungen festgestellt, weil eine Verrückte den Papst am Heiligabend vorletzten Jahres gestürzt hat. Am 25. Dezember 2009 verkauften alle Zeitungsständer in Madrid diese Nachrichten neben einer billigen Ausgabe von "Die permanente Revolution" von Trotzki.
Ich bin geboren in einem Jahr der Neun, der Nummer, die über die neunte Sphäre regiert, der des Sexes und sexuellen Verwandlung. Ich nutze meinem Schnurrbart seit Mitte 2009, noch bevor ich das wusste. Das Buch, an dem ich seit zwei Jahren arbeite, beschäftigt sich genau mit diesem Thema. Ich versuche dabei ein Selbstportrait: Die Frau hinter der Frau, die eine andere Frau träumte und warum viele Bücher, die man als männliche Literatur bezeichnen könnte, so wichtig für die Wahrnehmung meiner Menschenrechte sind. Ich bin ein leichtes Mädchen, in viele Hinsichten und ich habe 2007 angefangen, an dem Buch zu arbeiten, auch ein Jahr der Neun, als ich als Aufpasser einer Kunstausstellung am Potsdamer Platz arbeitete. Es handelte sich um einen heimtückischen Sonderverkauf von einer sehr renommierten Kunstgalerie. Ihre Hauptattraktion waren Arbeiten der erotischen Werke von Georg Grosz. Wir arbeiteten in 12-stündigen Schichten. Es gab zwei Sorten von Arbeitern: Die brotlosen Künstler und die Bodybuilder, die sich um die Sicherheit zu kümmern hatten, aber vor allem darum, die Anderen zu foltern. Das war auch im Sommer, der Blick hing über Stunden an einem Bild, alle Bilder gehörten zum Expressionismus, der Schwerpunkt waren die Jahren zwischen den Kriegen und späte Arbeiten mancher Überlebender. Viel Schmerz und Ironie, Sarkasmus, Sadismus und Schönheit. In der Pausen war die einzige stille Ecke unten ein Wachturm der DDR, von Touristen verlassen , in der Ema- Berger- Str. Dort habe ich Bataille kennen gelernt, dort habe ich Bakunin und Sartre gelesen und da traf ich auch auf Jörg Fauser, dann hat es bei mir angefangen mit dem Fieber und der Kraft, nur von "jedem Abend ein Gedicht" zu leben und irgendwie war da auf einmal tiefer Frieden mit Deutschland. Viele der Ideen, die den letzten 27. Juli begleiteten, nahmen dort endgültig Form an. Als hätte ich dabei meine Staatsangehörigkeit mühsam ergattert und wäre mein falsches Deutsch jetzt Bestandteil meiner Haut, ein Teil des Schicksals, genau wie bei allen anderen Arbeitern - Inländern und Ausländern - damals um mich: Ein seltsam zeitloses, ein ortloses Gefühl.
Dieses 2010 von Tod und Verwandlung hat mir bestätigt, dass die wahre Revolution nur individuell sein kann. Vielleicht sind deswegen die zwei großen politischen Attentate, die sich unsere Kultur seit 2009 erlaubt hat, von psychisch Kranken verübt worden. Das blutende Gesicht von Berlusconi kann man nur als surrealistisch bezeichnen. Es gab Zeiten, in denen, was wir heute als verrückt bezeichnen würden, anders wahrgenommen wurde. Wissenschaft ist nur eine Gattung mehr der Fiktion, wie Borges sagt und Verrückte sind nur diejenigen, die ihr eigenes Leben nie in Frage stellen, die wortlos eine soziale Schicht annehmen und ihrer Erziehung blind folgen: Diejenigen, die bequeme Texte schreiben über ihr eigenes bequemes Dasein.
Nein ich wollte nie so ein barockes Leben führen, ich habe eine Vorliebe für Matrosentexte und verrauchte Kneipen, für reißende Romanen, wie die von Joseph Conrad, Schicksal bestimmende Ereignisse und Epen, ich liebe Mythen und die Abenteuer von El Corto Maltes, wahrscheinlich nichts Anderes, als das Übliche in der transkulturellen Fiktion, nach der ich mich bewege, wo das politisch Korrekte ständig an seine Grenzen stößt und sich tagtäglich die Sprache ändert. Von Borges weiß ich, dass Alles einen heimlichen Grund des Daseins hat: Mystisch und oft umfassend. Man schreibt, weil man es machen muss. Ohne wenn und aber und ohne eine goldene Zukunft. Meine Heimat ist in erster Linie die meines natürlich entstandenen Glaubens, ziemlich egal in welcher Sprache.
bei lauter niemand
La Comunidad
febrero 08, 2010

Sin artículo la palabra en su primera acepción significa: compartir algo en común con un número indeterminado de personas. En su segunda acepción, la de “conjunto de personas de un pueblo, región o nación", se recalca la posible connotación de grupo cerrado, procedente de un lugar determinado y delimitado por gente de al menos otra comunidad. Seguramente por eso, cuando hablamos de los distintos grupos de residentes de otros países en el nuestro, usamos esa palabra.
Son islas culturales en medio de un otro. Es el denominativo políticamente correcto para hablar en grande de los gethos o de los pueblos diminutos, de las asociaciones de vecinos, llenos de viejas chismosas, a la casa de acontecimientos. Todos los idiomas tienen su revista Hola, su Bunte. Sus putos enanos de jardín.
En los años de extranjería he aprendido que la palabra sólo empieza a interesarme en la sexta acepción. La que recalca eso de “junta o congregación de personas que viven unidas bajo ciertas constituciones y reglas, como los conventos, colegios, etc.”, que es la que quizás contenga la esencia universal del termino, la necesidad de vivir con otros y también la más cooperativista. Las constituciones y las reglas fijas hacen posible un marco de preceptos dentro de los cuales pueden producirse biotopos. Islas culturales, círculos autónomos, conjuntos formados por individuos con ideas y hábitos comunes, distintos a los de la mayoría. Con sustantivos como “junta” o “constituciones” esta acepción de la Real Academia también se refiere a la organización cívica, más allá de la procedencia del sujeto.
Es la que le da la posibilidad a la persona de escoger si quiere vivir en una comuna o en "la comunidad" de esa película genial de Alex de la Iglesia. A la larga una simple diferencia en el gusto colectivo, que hace que al individuo en ocasiones no le quede otra que convertirse en un friki.
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Diccionario Básico,
Punk
Bitácora I
febrero 05, 2010

Esta carta es para mi,
Para verla en algunos meses, quizá no haga falta tanto tiempo y me sirva para tomar una decisión. Algo tiene que pasar, me siento como si estuviera embarazada.
A razón de una vez a la semana viene a verme la trabajadora social. Es una mujer que pronto cumplirá cincuenta años. Tiene el pelo rojo, muchas cicatrices en la cara, quizá lleve un ojo de vidrio.
Si fuera niña seguramente pensaría que se trata de una pirata, podría ser un personaje de Piratas del Caribe, un personaje de cuento infantil. Es muy tierna y supongo que las tardes de café en mi casa, son un cambio reconfortante en la rutina de su semana.
Es trabajadora social en Kreuzberg y muchos de sus clientes son drogadictos, alcohólicos, personas mayores y muchos jóvenes, que tienen muchos más problemas que yo. En realidad es increíble que en asuntos sociales le paguen por fungir de madre. Nuestras charlas tienen que ver sobre todo con la existencia de dios y con lo difícil que resulta envejecer como mujer emancipada. Autónoma y eso además sin perder la ternura. Una pirata tiene la cara curtida también por sonreír… y como ella, va por la vida con botas. Qué viva la república independiente!
DaDa is not DaeD
agosto 27, 2009

A-….quizá tendría que reconocer que a mano es más fácil, que con el lápiz se siente más cómoda. Las palabras que busca, se encuentran con facilidad. No hay tiempo para pensar en lo que se dice y no tiene al frente la distancia de la máquina. Escribiendo con el lápiz da igual si comete un error o se deja llevar por algún exceso del cuerpo en libertad. Está bien, esto es lo que se dice hacer terapia. Mente en blanco y lo que se acumula en el estómago tensando los músculos del brazo, creando los trazos de un jeroglífico sobre el papel o de un rudimentario dibujo sobre la superficie de una caverna.
B- “…mi cuerpo es una caja de resonancias, mi cuerpo entiende mejor que yo su comportamiento, el comportamiento de los otros, la interacción, la intersección entre ambos. Mi cuerpo es una antena que capta el azul y lo metaboliza hasta la alergia o el sudor, hasta la fiebre o los fluidos corporales, también hasta el regocijo de la retina, en esas ocasiones en las que el ojo se abre camino y es… ojo en carne viva. Impúdicamente vista puesta en otros o puesta en mí.
Hoy mi conciencia esta ardida, piensa y da vueltas, piensa y repiensa y entre todos los azules posibles, se destaca uno eléctrico, casi chillón y no entiende que es lo que sucede, cómo a veces un azul concentrado puede convertirse en una luz de neon estridente: !Es culpa del gallego letal!- está segura.
C: últimamente cree que en realidad la única utilidad práctica que podría tener dios, cualquier dios, es precisamente ayudar a fomentar su aceptación de la raza humana. Sin esa explicación extraterrestre le resulta muy difícil entender que ella y ese gallego sean de la misma especie. Eso es seguramente lo más difícil de ser un ser humano. Las jirafas no tienen que reconocer como iguales a los chimpancés. Es más, en reacción a una aparición inopinada podrían partirles el cuello con las patas y nunca ningún otro ser les echaría la culpa de nada. Las jirafas no necesitan ser diplomáticas y lo normal es que circulen entre jirafas o por lo menos que se reconozcan como jirafas, también delante de chimpancés. Del cristianismo un slogan rescatable es que el hombre vive por su fe, es decir: por los actos que respaldan sus creencias , así estas justifican sus palabras, también su ironía. Georg Grosz creyó que en Estados Unidos encontraría la tierra de la libertad de los movimientos anarquistas de principios de siglo XX, en el momento en el que llegaban a Alemania los Nazis, y lo que se encontró fue un conservadurismo letal como el de este gallego. Por eso acabó pintando unos cuadros de sexo brutal, fue su manera anarquista de ser diplomático. De poner la mente en blanco, de tensar los músculos del brazo, para dejar un mensaje a los del futuro, que irremediablemente terminan volviendo a las cavernas.
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LaMalaPalabra: Mujeres grafiteando
julio 30, 2009

Los paceños de mi generación saben que, las mujeres creando son el movimiento social y cultural urbano más importante del país. Esta es la acción de base realmente constructiva. Lean, lean....
LaMalaPalabra: Mujeres grafiteando
Punk I
junio 18, 2009
Nigel KennedyLa mayoría de los punks no saben que lo son. Demasiados prejuicios contra Bakunin, casi nadie ha escuchado hablar de Emma Goldmann, ya no están de moda las botas ni las medias de guepardo ni los pantalones a cuadros rojos. SAL DEL ARMARIO!
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